Historia

Socuéllamos es una villa perteneciente a la provincia de Ciudad Real, partido judicial de Tomelloso. Está enclavado en el ángulo noroeste de la provincia, lindando con Cuenca y Albacete, en una extensa llanura abierta a los cuatro vientos, bien dotada de agua subterránea y atravesada por los ríos Córcoles y Záncara y una acequia de desagüe. Su altura sobre el nivel del mar Mediterráneo es de 680 metros. Su escudo heráldico consta de tres cuarteles: el superior de la derecha es una TORRE sobre fondo verde y el de la izquierda una CRUZ DE SANTIAGO sobre fondo azul; el cuartel inferior, de menor tamaño, posee en la parte baja central un RACIMO DE UVAS sobre fondo rojo.

No se conoce exactamente la fecha de su fundación pero existen escritos sobre demarcación entre las Órdenes Militares de Santiago y San Juan de Jerusalén que están fechados sobre 1237.

Por entonces, había un núcleo de población en el cortijo de Auezgaiat, lo que es en la actualidad la Casa de La Torre, y posteriormente, se estableció otro núcleo en el paraje de Los Santos, dos Villarejos, de San Bartolomé y San Nicolás, actualmente Villarrobledo, de los que se ordenó su separación el año 1298, a causa de continuas disputas por abrevajes del Rey Fernando IV. El actual enclave de Socuéllamos tuvo su origen sin duda en estos dos núcleos de población, el de Auezgaiat y el de San Bartolomé. Esta villa disponía desde muy antiguo de una de las mayores encomiendas: la tercera de la Orden de Santiago y la novena de España. Entre sus ilustres Comendadores están el Conde de Tendilla; Don Antonio de Mendoza, Virrey de Méjico y Perú; sus hijos Ignacio y Francisco, Generales del Ejército; el Conde Miranda en 1695; el Infante Cardenal Arzobispo de Toledo en 1746 y el Infante Don Francisco de Paula en 1806. Se nutría del portazgo y travesías de caminos, puestos públicos, diezmos, multas, etc.

De dichos cobros se pagaba al Monasterio de Uclés, al Rey, a la Iglesia y al Procurador y al Letrado del pueblo. Los Vínculos, Fundaciones y Capellanías tuvieron también su lugar en la villa y aún se conservan terrenos de estos y un convento de Frailes Trinitarios Descalzos Redención de Cautivos, que fue fundado por el Beato Fray Juan Bautista de la Concepción y al que se dotó posteriormente de gran cantidad de terrenos. Aunque la desamortización de Mendizábal provocó que casi todo esto se confiscara y sus bienes se sacaran a subasta. Su economía está basada, ya de antiguo, en el cultivo de la vid, existiendo un privilegio concedido y confirmado por los Reyes Católicos que hacía merced a todos los pobladores que quisieren venir a poblar esta villa para hacerse una casa y poner dos aranzadas de viña y cultivarlas, de modo que quedaran libres de todo género de tributos, y sin que se obligara a los vecinos a pagar más que el diezmo a Dios. La ganadería también fue muy importante llegando una época a tener cerca de treinta mil cabezas de ganado lanar y su población contaba con un generoso surtido de hortalizas.

La villa dispone de dos parroquias, la de Nuestra Señora de la Asunción, cuya iglesia empezó a edificarse al tiempo que la casa de la Encomienda y la de San José fundada por el matrimonio Cebrián-Alarcón en 1969.

En esta villa no existió Tribunal de la Inquisición pero sí uno Familiar en el que todos los procesados eran conducidos en primera instancia al Monasterio de Uclés y posteriormente a Cuenca, en cuyo archivo se encuentran todos los procesos incoados a vecinos de Socuéllamos. El año 1519 la población, que era pequeña, se puso en armas contra una compañía de soldados suizos, que tenían fama de hacer grandes robos y agravios. No se tienen noticias de hechos relevantes referidos a la Guerra de la Independencia y a las Carlistas, tan sólo de acciones desagradables ocurridas al paso de tropas por la población y su término. Antiguos hijos ilustres de esta villa han sido, además de Don Ignacio y Don Francisco de Mendoza, citados anteriormente, Don Fernando de Mena, médico de Felipe II; el Padre Pedro de la Plaza Nieva, prior del convento de Uclés entre 1624 y1627 y capellán del Rey hasta 1636 fecha en la que murió; el Padre Juan de la Magdalena, sacerdote e historiador; el Padre Francisco Jiménez, Comisario del Santo Oficio; Don José de Homa y Haro, ministro del Real Consejo de Hacienda; y Don Saturnino Medina Caballero, médico que se distinguió por los auxilios prestados durante el cólera de 1885.

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